¿Llegará por fin la lavadora? Una historia de Atención al cliente y decisiones empresariales
A la espera de la nueva lavadora. Abusando por el momento de familiares. Para no ir dejando rastro olfativo. Con el niño, difícil aguantar muchos días.
La historia es la siguiente:
Día 1: Encargamos nuestra lavadora: 1200rpm, 7kg de carga. Contentos con el hallazgo en un recién inaugurado MediaMarkt en Madrid.
Día 3: A la espera de la entrega. Mi mujer pierde un par de horas y al final decide seguir con su vida. No llega a la hora anunciada. Al final del día recibimos una llamada de disculpa: será al día siguiente a primera, "primerísima hora".
Día 4: Un poco tarde, cerca de las 11:30, pero llega. ¡Ups! Está rota. Rechazamos firmar el Ok (¿No es lo lógico?) y se la llevan. Nos tenemos que desplazar de nuevo a la tienda por que ninguno de los teléfonos facilitados parecen tener un ser humano al otro lado. Dos días de espera más. Bueno, son cosas que pasan.
Día 6: La hora de entrega eran las 10:00. Las 12:00 y sin noticias. Es fiesta para nosotros. Otra vez a la tienda. Parece que se les pasó nuestro pedido en los suministros del día. Exigimos que nos devuelvan el dinero. Por lo menos no hay problema con eso.
Día 6 (por la tarde):
Nuestra segunda opción: Menaje del hogar. Sinceramente: mucho mejor asesoramiento, nos aconsejan otro modelo más barato y de marca aparentemente más prestigiosa. Esperamos la entrega para el próximo día laborable.
¿Donde está el problema? En mi opinión es necesario considerar dos criterios. El primero, el cliente: busco el precio más bajo posible, para un producto específico. Existen otras opciones con un servicio en teoría potencialmente mejor, pero menos económico. Optamos por la economía. Al tomar era decisión provocamos y permitimos el segundo de los criterios.
El segundo, los "decision makers" de las empresas, para ofrecer lo que pedimos han de reducir costes. Como sea. Reduciendo personal en la atención telefónica, seleccionando el transporte más barato, empujando a los trabajadores a aceptar los salarios más bajos y las condiciones más duras.
Sigo pensando que es cuestión de decidir qué se quiere. No importa que sean servicios o productos, en cierta manera, el cliente tiene el poder de decidir la calidad que desea. Por desgracia o tal vez no, es más que probable que siga comprando en tiendas con precios bajos y desplazándome algún domingo para adquirirlo.
Soy incapaz de saber qué es lo correcto.